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Te invito a una charla enfocada a aprender aquello que necesitas para transformarte y tomar conciencia de tu propia valía.

¿No sabes decir NO? ¿Siempre estas triste o llorando? ¿Tienes ataques de ansiedad? ¿Siempre atraes el mismo tipo de pareja? ¿No puedes tener relaciones íntimas? ¿Sientes que no vales nada? ¿Siempre sientes que te están juzgando? ¿Tienes dolor en las articulaciones? ¿Te sientes impotente?

De esta charla te llevarás herramientas que te serán útiles en tu día a día para que puedas coger la escalera y salir del pozo en el que te encuentras en este momento.

Trataremos técnicas y recursos para que aprendas a decir NO de forma firme, sin sentirte culpable. De forma que te sorprenderás de que al final no pasa nada malo cuando dices NO.

Descubrirás la causa de que atraigas siempre el mismo tipo de pareja, que es lo que al final te ha hecho decir: “todos los hombres son iguales” o “no quiero tener nada que ver con los hombres”.

Aprenderás como aliviar tu malestar emocional para poder quitarte ese peso de encima que hace tanto tiempo que llevas. Y también para que se alivien tus dolencias físicas y puedas disfrutar tus relaciones íntimas. Y empezarás a sentir tranquilidad y paz.

¡¡Aunque ahora te parezca difícil!!

Esta charla es online en directo de forma que podrás verme y escucharme y tendrás un chat en el que podrás preguntar y expresar todo aquello que te preocupa. Eso sí, es imprescindible que te inscribas en el enlace que verás al pie:

Atrás han quedado los días de acostarte de madrugada, de levantarte sin despertador, salir con los amigos, tumbarte al sol sin más preocupación que la de ponerte el bronceador o estar todo el día en plena montaña, rodeado solo del verde de la vegetación y el azul del cielo.

Quizás se acabo el plazo que te diste para afrontar aquellas tareas o situaciones difíciles en tu vida, como si dijeses: ya lo pensaré después de las vacaciones, ¡ahora disfruta!

Y al acabar ese período, ahora que ya estamos en septiembre, hay que volver a la rutina, a poner el despertador, a las interminables reuniones, al montón de papeles que te esperan encima de la mesa o a realizar aquel trabajo al que te dedicas y que puede que no te guste, ¡durante todo un año!.

Sientes cansancio, mal humor, no tienes ganas de hacer nada, puede que estés irritable, quizás te cuesta dormir, no te concentras, tal vez sientas ansiedad, tu optimismo se ha ido a algún lugar del que parece no querer regresar…

Si es tu caso tengo para ti dos noticias, una mala y una buena:

La mala noticia es que padeces lo que se denomina: Síndrome Postvacacional. Pero tranquilízate, no eres la única persona que lo sufre, es un estado de ánimo muy frecuente al acabar una etapa de nuestra vida en la que hemos disfrutado, y pasar a otra con la expectativa de no pasarlo bien.

La buena noticia es que es un estado emocional transitorio, que remite tras un periodo de adaptación a las nuevas rutinas, y eso suele pasar en unos quince días, dependiendo de cada persona, claro está.

El verano es una estación del año que invita a hacer aquello que nos gusta, a disfrutar, a conectar con la naturaleza. Sobre todo en vacaciones. Quizás debido a las creencias y patrones de conducta que seguimos en Occidente y que aprendimos desde niños. En cambio el invierno más bien invita al recogimiento.

¿Por qué pasa esto?

En época de vacaciones decimos que “desconectamos”, y es cierto, desconectamos de la tecnología, del teléfono, del trabajo, de las obligaciones, de la rutina, de las personas que nos desagradan.

¿Y qué pasa cuando desconectamos de todo eso? Pues que conectamos con nosotras mismas, con nuestros gustos, nuestras aficiones, nuestra forma de disfrutar del tiempo libre, de las personas que amamos. En resumen que nos permitimos a hacer lo que verdaderamente queremos. Como resultado también sonreímos más. Yo diría que más que una conexión es una reconexión.

Y un buen día cuando ya estamos adaptados a esta reconexión, cuando ya nos sentimos otra vez a nosotras mismas, se acaban las vacaciones ¡y otra vez a la rutina anual!

Es como si gritásemos desesperadamente ¡No quiero! como cuando éramos niñas y llorábamos porque teníamos que volver al colegio.

¿Y cómo puedes superarlo?

Te voy a dejar algunos consejos para poder superar este altibajo:

  • Vuelve de las vacaciones con suficiente tiempo para deshacer las maletas, ir a comprar, planchar la ropa, si lo necesitas, y realizar aquellas tareas que precises para volver al trabajo con tranquilidad y con todo en orden. Si, ya sé que quieres aprovechar hasta el último minuto, sin embargo eso puede generarte estrés, ya que no tendrás tiempo para organizarte.
  • Respeta las horas de descanso. Cuando estamos de vacaciones, al no tener horarios, nos vamos a dormir a la hora que nos apetece. Sin embargo de vuelta a la rutina el despertador sonará y no tendrás otro remedio que levantarte. Lo ideal es descansar siete u ocho horas diarias, estaría bien que respetases esas horas.
  • Disminuye el consumo de cafeína y alcohol. La cafeína es excitante y agrava el estrés. Y el alcohol es un depresor del sistema nervioso, por lo que puede agudizar la tristeza, la depresión y la apatía. Es aconsejable que disminuyas o evites en lo posible el consumo, al menos durante los primeros días.
  • Prioriza. Probablemente te encontraras un montón de tareas por realizar. Analízalas y prioriza, eso te ayudará a organizarte.
  • Fíjate en lo positivo. Durante el día nos pasan muchas cosas buenas, fíjate en ellas y si quieres puedes hacer una lista y leerla al final del día.
  • Dedícate tiempo a ti. Organiza tu agenda de forma que puedas realizar actividades que te gusten, quedar con amigos, hacer deporte, pasear por el parque…

También te dejo algunos consejos que van un poco más allá. Este estado emocional quizás está intentando avisarte de algunos cambios más profundos que puedes o debes  realizar en tu vida:

  • Deshazte de  los pensamientos recurrentes, esos pensamientos casi siempre suelen ser negativos y provocan aparezca o se incremente la ansiedad. Fíjate en el momento que aparecen y distrae tu mente repitiendo una frase que te guste y te fortalezca, por ejemplo: Cada día estoy mejor, o bien: realizo mi trabajo con seguridad y rapidez.
  • Aprende a decir “NO” y a poner límites, muchas veces hacemos cosas que no queremos hacer, o nos cargamos con responsabilidades que no son nuestras, por miedo a que si decimos NO, se enfaden con nosotras o que no nos quieran, o que….. Sin embargo cada día que pasa nos sentimos más incómodas, como si llevásemos un peso sobre nuestros hombros. Así que puedes empezar a decir NO con pequeñas cosas, verás cómo reaccionan los demás ante esa negación. Y poco a poco te irás atreviendo más, ya verás lo bien que sienta.
  • Piensa en lo que has hecho en vacaciones, aquellas cosas que te han hecho sentir bien. Una vez las tengas (puedes hacer una lista), estudia si las puedes hacer durante todo el año, si puedes incluirlas en tu rutina o si hay alguna que pueda ser similar o sustituir a las que has realizado en vacaciones.
  • Date cuenta también de las cosas que no has hecho y si puedes “no hacerlas” durante el año.
  • Examina las personas que hay a tu alrededor. ¿Cómo te hacen sentir? ¿Cómo actúan contigo? ¿Cómo te hablan? Si no te gusta lo que ves, respétate lo suficiente para dejarlas ir de tu vida.
  • Medita. Es una de las primeras cosas que recomiendo a las personas que se acercan a mí. Puedes incluir la meditación en ese tiempo que has pensado dedicarte a ti. La meditación puede durar desde un minuto hasta una hora. Puedes visitar mi canal de Youtube y podrás ver algunas hay meditaciones guiadas.
  • Haz lo que quieres hacer. Si quieres hacer algo y lo postergas, analiza el porqué, deja tus excusas de lado y hazlo. Y si resulta que la frase se convierte en “haz lo que debes hacer”, analiza también porque deberías hacerlo y si es algo positivo para ti, cambia los verbos “tener y deber” por otros como por ejemplo “decidir” que no implica obligación.
  • Quítale importancia a las cosas. Cuanta más importancia le das a algo, más carga emocional tiene.
  • Ríe. Ríe a carcajadas, juega como una niña. Juega con tus amigos, pareja, hijos, compañeros de trabajo, mascotas… La risa es uno de los mejores vehículos para liberar el estrés.

Y si tu estado sigue igual, quizás hay algo más profundo que tratar. La PNL y la Hipnosis Ericksoniana te ayudarán a liberar todas esas emociones contenidas y también para transformar tus hábitos y creencias. Seguro que te ira muy bien, te lo digo por experiencia.

Puedes contactarme aquí ante cualquier pregunta o para solicitar una cita:

https://amaliamartinez.es/contacto

Muchas muchas gracias por leerme y por seguirme.

Un abrazo!!

Amalia

Seguramente en algún momento de tu vida te ha costado dormir, quizás haya sido una noche en la que has dado muchas vueltas en la cama y no conseguías conciliar el sueño, o puede que durante una temporada de nerviosismo o estrés al estar alterada no consiguieses quedarte dormida.

El insomnio puede tener varios orígenes: nerviosismo, estrés, depresión, problemas personales de diversa índole, cambios en los horarios de trabajo, jornada laboral extensa, viajes a largas distancias e incluso efectos secundarios de medicamentos.

Mediante técnicas de PNL e Hipnosis Ericksoniana se pueden tratar de forma muy efectiva las causas de los trastornos del sueño para poder así recuperar tu bienestar.

Uno de los hábitos más beneficiosos para que puedas descansar es practicar la meditación de forma habitual. Hoy te dejo una relajación y meditación para que puedas desviar la atención de aquello que está pasando en tu vida y puedas dormir y descansar.

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Un fuerte abrazo,

Amalia

El termino holismo proviene del griego hólos, que podemos traducir por  «todo», «totalidad».

El holismo propone que todos los sistemas (sociales, económicos, mentales, biológicos) se deben observar en conjunto, en su totalidad, y no dividirlos en las partes que los componen.

De esta forma una terapia holística es aquella que trata a la persona en su conjunto. Ese conjunto está formado de forma general por las emociones, los pensamientos y la parte física del ser humano.

Quiero ponerte ejemplos:

  • ¿Alguna vez de han dicho algo y al momento has notado como un golpe en el estómago? Seguro que ese algo no te sentó muy bien y por eso notaste la sensación física en la zona del estómago o en el plexo solar.
  • ¿En alguna ocasión has tenido un dolor físico, intenso o que ha durado varias horas? Por ejemplo un dolor de cabeza o dolor en las rodillas. ¿Recuerdas si te pusiste de mal humor o te desesperaste porque aquel dolor no disminuía?
  • ¿En alguna ocasión pensaste en algo, quizás algún problema y empezaste a encontrarte mal? Quizás aparecieron sensaciones de nervios…

En una terapia holística al tratar el “todo” de la persona, se puede incidir en varios sistemas para que esta mejore…

¿Cómo se puede hacer eso?

Dependiendo del “síntoma” de partida quizás es necesario liberar emociones que quedaron atrapadas en nosotros para que la persona pueda seguir avanzando. Se pueden descubrir aquellas zonas del cuerpo que duelen o molestan, ya que la enfermedad es un síntoma de que algo pasa más allá de lo físico. Y después quizás se pueden enseñar recursos para “corregir” la forma de pensar, o para que pueda darse cuenta del momento en que se queda enganchada en un discurso mental que no tiene fin, y que puede provocarle malestar.

De esta forma al incidir, no solo en los síntomas físicos, sino más allá, encontrando el origen de los mismos. La persona puede mejorar más rápidamente. Y no solo hoy, sino por un período de tiempo largo.

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Un fuerte abrazo,

Amalia