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Quizás hayas oído hablar de las ondas cerebrales en algún momento, o has visto algún video. En este artículo te explico qué son las ondas cerebrales y para que nos sirve la información que nos muestran.

Nuestro sistema nervioso está formado por neuronas, que se comunican mediante impulsos eléctricos. Si colocamos pequeños electrodos en la cabeza, se pueden medir estos impulsos eléctricos realizando un electroencefalograma y pueden verse representados en una gráfica.

La gráfica de un electroencefalograma nos muestra el estado en que estamos en el momento de realizarla. Dependiendo de si estamos en sueño profundo o estado de estrés (dos estados extremos) podemos ver ondas más uniformes y de gran longitud u ondas muy poco uniformes de poca longitud.

partes de una onda-amalia martinez
Representación de una onda

Las ondas cerebrales se dividen en varios tipos:

  • Ondas Beta: representan estados de alerta. Alerta referida a nuestra actividad normal de atención en el trabajo o alguna otra tarea que estemos realizando. Estas ondas también se pueden dividir en diferentes tipos. Si estamos en estados de ansiedad serán ondas más irregulares (tendrán menor longitud de onda).
  • Ondas Alpha: estamos en estados de tranquilidad y relajación, son ondas más regulares, puedes ver en la gráfica que la longitud de onda se hace más grande.
  • Ondas Theta: representan estados de meditación profunda, de gran calma y relajación. Ondas Delta: representan estados de sueño profundo.
  • Ondas Delta: representan estados de sueño profundo.
tipos de ondas cerebrales amalia martinez

¿Para qué te sirve la información de estás ondas?

Esta información te muestra gráficamente las alteraciones que sufre nuestro cerebro dependiendo del estado anímico en el que te encuentras en cada momento. Ya sabes, mente, cuerpo y emociones forman un solo sistema, y cada parte influye a las otras.

Una vez sabido esto, cuando te das cuenta de que te alteras por cualquier razón puedes volver a tu estado de calma, de normalidad, influyendo desde el exterior (quizás podríamos decir “artificialmente”) en tu cerebro para reconducir tu estado, que tu cerebro se tranquilice y por tanto se tranquilicen tus emociones y tu cuerpo.

Mediante los sonidos binaurales puedes hacer que ambos hemisferios de tu cerebro de comuniquen y “trabajen” juntos, de forma más eficiente, y así puedes ir pasando de ondas Beta a ondas Theta o Delta, por ejemplo, para poder descansar y recuperarte de una crisis emocional (ansiedad, pánico…), de un disgusto, de una mala noticia, de un shock.

¿Qué son los sonidos binaurales?

Son sonidos de una determinada frecuencia, generalmente generados por un programa informático. Al ser sonidos más bien estridentes y desagradables de escuchar, se suelen poner de fondo en determinado tipo de música a volumen muy bajo para que no los oigamos conscientemente.

Los sonidos binaurales se tienen que escuchar con auriculares, ya que por uno de nuestros oídos entra una determinada frecuencia y por el otro oído una frecuencia diferente; de forma que el cerebro resta ambas frecuencias y se queda con una tercera que es la que le sirve para trabajar, para relajarse y por tanto para generar unas ondas más tranquilas (de mayor longitud de onda).

Deseo que te haya sido útil esta explicación.

Un abrazo!

Amalia

Te voy a explicar lo que es el inconsciente. Como trabajamos desde PNL e Hipnosis Ericksoniana.

Seguramente habrás escuchado hablar de subconsciente e inconsciente, del niño interior como lo llamamos en Ho’oponopono y quizás de otras muchas formas de explicar y dividir los procesos mentales de las personas.

El inconsciente es esa parte de nosotros que se encarga de todos los procesos automáticos, de todos aquellos procesos que, de tantas veces que los hemos repetido se han convertido en automáticos. Es como si fuese el piloto automático de un coche o de un avión. Son procesos que funcionan solos sin que seamos conscientes de ellos.

No nos ocupamos de nuestra respiración. No sabemos cómo respiramos. No somos conscientes de ello a no ser que hagamos una meditación y pongamos atención en ella. No sabemos cómo fluye la sangre por nuestras venas, es un proceso inconsciente. Tampoco sabemos cómo hacer latir el corazón, ni mover nuestros músculos.

Te voy a poner un ejemplo que pongo en mis cursos. Seguramente conduzcas algún vehículo, un coche. Al principio, te sientas en el coche y empiezas a mirar y comprobar los retrovisores, te pones el cinturón de seguridad, luego le das a la llave de contacto para arrancar, metes la primera marcha, pisas el embrague y luego pones atención en ir soltando el embrague mientras pisas el acelerador, y si también tienes que prestar atención al freno ya te haces un lio tremendo. Este es un proceso que en un principio nos es muy complicado. Pero conforme vamos adquiriendo práctica, al cabo del tiempo, cuando te sientas en el coche sin pensarlo, o pensando en otras cosas e incluso hablando con otras personas, vas haciendo todas estas cosas hasta que arrancas y no sabes cómo lo has hecho.

Nos pasa igual cuando llegamos hasta la puerta del ascensor de casa y nos preguntamos ¿He cerrado la puerta? Como cerramos y abrimos la puerta de casa tantas veces, se convierte en un proceso automático y cómo vamos distraídos con nuestro propio diálogo interno, abrimos la puerta, salimos, cerramos y giramos la llave sin prestar atención.

¿Qué más hace el inconsciente?

El inconsciente almacena todas y cada una de las vivencias que hemos tenido en nuestra vida, almacena todas las emociones, sonidos, olores, sabores… todas las sensaciones que nos llegan a través de nuestros sentidos: oído, vista, olfato, gusto, tacto, las sensaciones que tenemos en nuestro cuerpo, sensaciones que pueden ser, por ejemplo, dolor de estómago, malestar en alguna zona del cuerpo, me duele el codo… Todas estas sensaciones son almacenadas por nuestro inconsciente.

Si las sensaciones son “buenas”, entonces ¡perfecto y fantástico! Pero si son sensaciones que nos hacen sentir mal, entonces todo cambia…

Si olemos un perfume, si ese perfume es el que ha llevado nuestro primer amor, nos puede traer recuerdos maravillosos porque ese olor nos transporta hasta el momento en el que estábamos con aquella persona, con nuestro primer amor. Y también puede pasar lo contrario. Si olemos algo que olimos o que comimos el día que tuvimos un disgusto mayúsculo, ¡nos sentará fatal!

Se pueden producir asociaciones inconscientes de cualquier imagen, olor, sabor, sonido o sensación corporal de momentos que hemos vivido duros o de momentos en que lo hemos pasado mal. El inconsciente asocia el estimulo con la emoción y muchas veces sin saberlo nos encontramos con malestar, alergias, dolores, tristeza y no sabemos el porqué.

El inconsciente funciona como “Alicia en el país de las maravillas”, como en un cuento. La información que procesa son: imágenes, sonidos, olores y sensaciones, emociones, construye su historia a través de toda esa información. El inconsciente no procesa lenguaje ni palabras. No le expliques con palabras porque no lo entenderá. Y siempre, siempre lo único que quiere es preservar nuestra seguridad, protegernos.

Además el inconsciente procesa de un 95 a un 97 por ciento de la información que llega a través de nuestros sentidos. Cuando el consciente procesa solo el resto. Imagínate la potencia de procesamiento de información de ese “ordenador” interno que se llama inconsciente.

Espero y deseo que te haya servido este vídeo.

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Un fuerte abrazo,

Amalia