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La autoestima es el conjunto de creencias, sensaciones, sentimientos y pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos.

Tener una buena autoestima, una autoestima saludable nos acercara, nos permitirá conseguir todo aquello que queremos hacer en nuestra vida y además nos ayudará y permitirá vivir plenamente, como nosotras queremos.

Además es muy importante tener una buena autoestima, una autoestima cuidada, que sea fuerte, para que todas aquellas cosas que nos puedan decir los demás no nos afecten en todos los aspectos. Para poder vivir plenamente todas las experiencias y todas las vivencias que tenemos en nuestra vida.

Muchas veces llegamos a la edad adulta con una autoestima baja, una autoestima minada por todas aquellas cosas que nos han dicho las personas que queremos: nuestros padres, hermanos, familia, pareja o amigos. Muchas veces esas palabras no eran malintencionadas, pero que poco a poco, sobre todo hasta los siete años de edad, han ido menoscabando y dañando nuestra autoestima. Y llega un momento en nuestra vida que tenemos que cuidarnos de ella, fortalecerla.

¿Cómo conseguimos fortalecer nuestra autoestima?

Debido a que el cerebro funciona por repetición. Podemos repetirnos aquello que nos hará fortalecer esa autoestima. Por ejemplo, si durante nuestra vida nos han ido repitiendo: eres tonto, no sacas buenas notas, esto no lo haces bien, no eres capaz de hacer eso… al final lo acabas creyendo y no te crees capaz de hacer determinadas cosas en tu vida, sean las que sean…

Para construir una buena autoestima tendremos que ir haciendo diferentes ejercicios. Uno de los ejercicios, que vamos a hacer hoy, es una Declaración de Autoestima de Virginia Satir, que a mí siempre me ha gustado mucho y que he utilizado muy a menudo, tanto en estados de relajación como leyéndola y repitiéndola constantemente.

Te voy a guiar en una relajación para que tranquilamente, sentada o estirada, puedas ir escuchando mis palabras todas las veces que quieras.

¿Preparada? ¡Haz clic en el video!

Yo soy yo

En todo el mundo no existe nadie exactamente igual a mí. Hay personas que tienen aspectos míos, pero ninguna forma el mismo conjunto mío. Por tanto todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece. Mi cuerpo, todo lo que hace; mi mente, con todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo todas las imágenes que ven; mis sentimientos cualesquiera que sean: ira, alegría, frustración, amor, decepción, emoción; mi boca y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces o cortantes, correctas o incorrectas; mi voz fuerte o suave; y todas mis acciones, sean para otros o para mí.

Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas y mis temores.

Son míos mis triunfos y mis éxitos, todos mis fracasos y mis errores.

Puesto que todo lo mío me pertenece puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo puedo llegar a quererme y sentir amistad hacia todas mis partes. Puedo hacer posible que todo lo que me afecta funcione para mis mejores intereses.

Sé que tengo aspectos que me desconciertan y otros que desconozco. Pero mientras yo me estime y me quiera, puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las preguntas e ir descubriendo cada vez más.

Como quiera que parezca y suene, diga y haga lo que sea, piense y sea en un momento dado, todo es parte de mi ser. Esto es real y representa el lugar que ocupo en este momento del tiempo.

A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho, de lo que he pensado y sentido, algunas cosas resultarán inadecuadas. Pero puedo descartar lo inapropiado, conservar lo bueno e inventar algo nuevo que sustituya a lo descartado.

Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo los medios para sobrevivir, para acercarme a los demás, para ser productiva, y para lograr darle sentido y orden al mundo de personas y cosas que me rodean.

Me pertenezco y así puedo construirme

Yo soy yo y estoy bien.

Espero y deseo que te haya gustado esta Declaración de Autoestima repítela cuantas veces quieras ¡cuantas más veces mejor! Para que tu autoestima se fortalezca cada día más.

Además puedes complementar esta Declaración con la Meditación de la Niña Interior.

¡Muchas gracias!

Un fuerte abrazo,

Amalia

Te voy a explicar lo que es el inconsciente. Como trabajamos desde PNL e Hipnosis Ericksoniana.

Seguramente habrás escuchado hablar de subconsciente e inconsciente, del niño interior como lo llamamos en Ho’oponopono y quizás de otras muchas formas de explicar y dividir los procesos mentales de las personas.

El inconsciente es esa parte de nosotros que se encarga de todos los procesos automáticos, de todos aquellos procesos que, de tantas veces que los hemos repetido se han convertido en automáticos. Es como si fuese el piloto automático de un coche o de un avión. Son procesos que funcionan solos sin que seamos conscientes de ellos.

No nos ocupamos de nuestra respiración. No sabemos cómo respiramos. No somos conscientes de ello a no ser que hagamos una meditación y pongamos atención en ella. No sabemos cómo fluye la sangre por nuestras venas, es un proceso inconsciente. Tampoco sabemos cómo hacer latir el corazón, ni mover nuestros músculos.

Te voy a poner un ejemplo que pongo en mis cursos. Seguramente conduzcas algún vehículo, un coche. Al principio, te sientas en el coche y empiezas a mirar y comprobar los retrovisores, te pones el cinturón de seguridad, luego le das a la llave de contacto para arrancar, metes la primera marcha, pisas el embrague y luego pones atención en ir soltando el embrague mientras pisas el acelerador, y si también tienes que prestar atención al freno ya te haces un lio tremendo. Este es un proceso que en un principio nos es muy complicado. Pero conforme vamos adquiriendo práctica, al cabo del tiempo, cuando te sientas en el coche sin pensarlo, o pensando en otras cosas e incluso hablando con otras personas, vas haciendo todas estas cosas hasta que arrancas y no sabes cómo lo has hecho.

Nos pasa igual cuando llegamos hasta la puerta del ascensor de casa y nos preguntamos ¿He cerrado la puerta? Como cerramos y abrimos la puerta de casa tantas veces, se convierte en un proceso automático y cómo vamos distraídos con nuestro propio diálogo interno, abrimos la puerta, salimos, cerramos y giramos la llave sin prestar atención.

¿Qué más hace el inconsciente?

El inconsciente almacena todas y cada una de las vivencias que hemos tenido en nuestra vida, almacena todas las emociones, sonidos, olores, sabores… todas las sensaciones que nos llegan a través de nuestros sentidos: oído, vista, olfato, gusto, tacto, las sensaciones que tenemos en nuestro cuerpo, sensaciones que pueden ser, por ejemplo, dolor de estómago, malestar en alguna zona del cuerpo, me duele el codo… Todas estas sensaciones son almacenadas por nuestro inconsciente.

Si las sensaciones son “buenas”, entonces ¡perfecto y fantástico! Pero si son sensaciones que nos hacen sentir mal, entonces todo cambia…

Si olemos un perfume, si ese perfume es el que ha llevado nuestro primer amor, nos puede traer recuerdos maravillosos porque ese olor nos transporta hasta el momento en el que estábamos con aquella persona, con nuestro primer amor. Y también puede pasar lo contrario. Si olemos algo que olimos o que comimos el día que tuvimos un disgusto mayúsculo, ¡nos sentará fatal!

Se pueden producir asociaciones inconscientes de cualquier imagen, olor, sabor, sonido o sensación corporal de momentos que hemos vivido duros o de momentos en que lo hemos pasado mal. El inconsciente asocia el estimulo con la emoción y muchas veces sin saberlo nos encontramos con malestar, alergias, dolores, tristeza y no sabemos el porqué.

El inconsciente funciona como “Alicia en el país de las maravillas”, como en un cuento. La información que procesa son: imágenes, sonidos, olores y sensaciones, emociones, construye su historia a través de toda esa información. El inconsciente no procesa lenguaje ni palabras. No le expliques con palabras porque no lo entenderá. Y siempre, siempre lo único que quiere es preservar nuestra seguridad, protegernos.

Además el inconsciente procesa de un 95 a un 97 por ciento de la información que llega a través de nuestros sentidos. Cuando el consciente procesa solo el resto. Imagínate la potencia de procesamiento de información de ese “ordenador” interno que se llama inconsciente.

Espero y deseo que te haya servido este vídeo.

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Un fuerte abrazo,

Amalia

Ahora que estamos a final de año, muchos de nosotros hacemos una valoración de todo lo que hemos vivido y aprendido este año que termina, y también pensamos en todo aquello que queremos hacer el año que viene.

Creamos una lista con todo aquello que queremos hacer o que nos gustaría realizar a lo largo del año que entra. Muchas veces esta lista se queda simplemente en una simple declaración de intenciones. Y también muchas veces nos sirve para generar frustración, porque cuando miramos hacia atrás, resulta que nos encontramos que no hemos hecho ninguna de las cosas que nos propusimos con tanta ilusión a principios de año.

Es importante tener unos objetivos claros para sentir que nuestra vida tiene un rumbo, sino muchas veces nos perdemos en la rutina y un buen día nos “despertamos” sintiendo que no somos felices, que nuestra vida no tiene sentido, o al menos en ese momento nosotros no lo vemos.

Este ejercicio de PNL que te propongo te centrará en unos objetivos claros que tendrás que definir. También te ayudará a marcar el rumbo, a centrarte para conseguirlos.

¡Vamos allá!, es sencillo solo sigue los pasos:

  1. Busca un sitio agradable, en el que puedas hacer este ejercicio sin que nadie te moleste.
  2. Acondiciona tu espacio: luz, música, velas, incienso. Coloca todo aquello que te haga sentir relajada/o y tranquila/o. Toma también lápiz y papel.
  3. Respira: cierra los ojos y toma tres respiraciones, sintiendo como te encuentras en este momento.
  4. Haz un salto en el tiempo: colócate como si hoy mismo fuese 31 de diciembre de 2019. Y piensa en todo aquello que te gustaría haber hecho o tener para ese día, puedes hacer una lista, siempre teniendo en tres puntos muy importantes:
    • Tiene que estar en positivo.
    • Tiene que depender de ti el conseguirlo o hacerlo.
    • No puede tener la palabra “NO”, ya que la mente lo tacha. Por ejemplo: “no fumare” es incorrecto, en su lugar diremos “dejare de fumar”.
  5. ¿Qué es lo que más ilusión te gustaría conseguir? Recuerda que ya te has trasladado a 31 de diciembre de 2019
    • ¿Cómo te sentirías si lo tuvieses realizado?
    • ¿Qué sensaciones sentirías en tu cuerpo?
    • ¿Qué escucharías?
    • ¿Qué es lo que verías?
  6. Escribe: ahora que ya sabes eso que mas quieres para el año que viene; empieza a escribirlo con todo lujo de detalles: todo lo que has sentido, visto, oído, olido como si ya lo tuvieses.
  7. Repasa y modifica: todo aquello que quieras hasta que tu escrito quede como a ti te gusta.
  8. Lee: léelo cada día contactando con todo lo que has sentido en los pasos anteriores. Es importante que lo leas a primera hora al levantarte o a última hora cuando te vayas a dormir, ya que tendrás más tranquilidad. Si puedes hazlo dos veces al día para que tenga más fuerza.
  9. Guárdalo: cuando ya lo tengas como gastado y ya parece que te lo sabes de memoria y no contactes con las sensaciones… entonces guárdalo en un lugar que te guste (cajita, sobre…) y lo dejas allí hasta final de año.
  10. Ábrelo y léelo a 31 de diciembre de 2019 y fíjate que es lo que ha pasado.

A continuación te dejo un vídeo sobre la explicación del proceso.

 

 

Un fuerte abrazo,

Amalia