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Si estás leyendo este artículo es porque estás buscando soluciones para los ataques de ansiedad.

La ansiedad, como yo lo llamo, es exceso de futuro. Es el miedo a que suceda alguna cosa que puede suceder… ¡¡o no!!. Y ese miedo puede ser a cualquier cosa que te puedas imaginar: a enfermarnos, a que suceda un accidente, a que aquella persona nos diga esto o aquello o a que nos despidan. Pueden ser infinidad de miedos.

Hoy vamos a hacer una meditación para los ataques de ansiedad, para esos momentos en los que puedes tener dificultades por ejemplo, para respirar.

Los ataques de pánico suelen ser más fuertes que los ataques de ansiedad (aunque tienen el mismo origen) y suelen tener unas características un poquito diferentes de los de ansiedad. Aunque hoy trataremos los de ansiedad.

Los ataques de ansiedad se suelen identificar porque nos cuesta mucho respirar. En un momento determinado, no sabemos porque, tenemos la impresión de que no nos llega el aire, aunque fisiológicamente sí que nos llega. Eso suele suceder porque en esos momentos tenemos un estado de miedo tal que como no podemos huir, que es lo que haríamos como animales (fisiológicamente hablando). En ese momento querríamos huir porque nos sentimos en peligro, nos parece que verdaderamente nos va a pasar algo, que nos va a comer el león que tenemos delante rugiendo. Entra en funcionamiento nuestro cerebro reptiliano, aquel que nos mantenía a salvo cuando vivíamos en cavernas e íbamos a cazar. Sentimos que nuestra vida está en peligro, que vamos a morir.

Una técnica que funciona super bien para cuando tienes un ataque de ansiedad es EFT (Técnicas de Liberación Emocional), puedes leer el artículo aquí.

Como supongo que te encontrarás en ese momento, vamos a hacer ya la meditación, así que

¡¡Dale al Play!!

Espero y deseo que esta meditación te sea muy útil.

¡Muchas gracias!!

Un abrazo,

Amalia

La relación con nuestra niña interior es la relación más importante en toda nuestra vida, más importante que cualquier otra relación. Haz esta meditación cada día hasta que tu niña interior esté feliz y sonría. Y luego hazla para que siga contenta, sana y feliz. Juega con ella, diviértete, explícale las cosas que creas que debe saber y sobre todo cuídala y protégela. Visítala con frecuencia y dile que la amas.

En Ho’oponopono la niña interior es nuestro propio inconsciente. Es el que va almacenando todas las experiencias que vivimos como si de un potente ordenador se tratase. Y las guarda en forma de emociones, que es su lenguaje. Si sanamos la relación con él, nos sanaremos a nosotras mismas. Todas las áreas de nuestra vida se verán beneficiadas y encontraremos el bienestar y la felicidad que buscamos.

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Un fuerte abrazo,

Amalia